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El Buscador de Recetas

12 noviembre, 2010

Leyendas de miel

Filed under: Mitos — Etiquetas: , , , — Nacho @ 21:38

Aunque hoy se ha perdido en gran parte, la miel ha tenido desde que los hombres la descubrieron un gran simbolismo. La apicultura y la forma en que se recogía y se comía tenía un carácter religioso. Hoy en día aún conservamos cierto respeto por las laboriosas abejas, pero sin la reverencia religiosa que se les profesaba en la antigüedad.

La palabra en hebreo para miel es dbure, de la raíz dbr, que significa “palabra” (raíz de la que proviene también el nombre “Deborah”). Esta raíz nos indica que los hebreos consideraban que la tarea de la abeja no era ni más ni menos que la de mostrar la Palabra Divina. ¿Por qué? porque las abejas fabricaban milagrosamente y a partir de las flores de Dios, miel, que no necesita de ningún tratamiento tras su recolección, no se deteriora y para la que no había sustituto.

Se pensaba que la verdad revelada por Dios pasaba por las abejas a su miel. No en vano se decía que sobre los labios de Platón, Píndaro y Ambrosio de Milán se habían posado abejas cuando eran niños. De la misma forma, en Senegal se untan los labios de los recién nacidos con miel, una tradición que en tiempos se practicó también por los pueblos germánicos y los aqueos. En algunos países de oriente se unta con miel las palmas de las manos de los novios en su boda. Cada novio debe lamer la miel de las manos de su consorte, rito que simboliza que tomarán sus comidas juntos, que el hombre no le levantará la mano a la mujer excepto para acariciarla, y que de los labios de ella solo brotarán palabras de amor.

En la iniciación en los misterios eleusinos (a los sacerdotes de Elusis se les llamaba abejas) y mitraicos, los iniciados ungían sus lenguas y manos en miel para purificarse y que el bien se les fuera revelado, y los egipcios tomaban miel en la festividad de Toth bajo las palabras “dulce es la verdad”. En los textos órficos se decía que Crono quedó embriagado por la miel como si fuera vino y en su sueño su hijo Zeus lo encadenó y lo desterró a los confines del mundo.

Vemos pues, que en estas leyendas la miel tiene significados de “verdad”, pero también de “origen”, y de hecho la miel, la primera comida para los griegos, era lo que se decía que, junto a la leche de cabra, constituyó la dieta de Zeus de niño. En Creta decían que de sus dos cuidadoras, Amaltea le dio leche de cabra mientras que Melisa (nombre que también significa miel) le alimentó con miel.

Por otra parte, por su semejanza con la lava, la miel aparece en relación con el inframundo. Para los mayas, la abeja proviene del centro de la tierra, a donde fue enviada para despertar a los hombres de su apatía e ignorancia. La miel está asociada al fuego creador. En la otra parte del mundo, en Roma, la diosa Poroserpina, diosa de la primavera, en la que las abejas empiezan su labor de flor en flor, era también la Reina del Inframundo, y los romanos ofrecían miel como sacrificio al Dios del Inframundo para que no subiese a la superficie en forma de lava (serpiente de fuego).

La melidraton, agua mezclada con miel en griego, era la primera etapa en la fermentación de la miel en hidromiel. Melicertes (que significa, “el que mezcla miel”), hermano de Dionisio (dios del vino, que también se mezclaba con miel), murió ahogado cuando su madre se lanzó con él al mar. El océano sin embargo lo resucitó y lo devolvió a la superficie cabalgando un delfín en la forma del dios Palemón. La espuma oceánica recuerda a la espuma de hidromiel fermentando, y es probable que los navegantes de la antigüedad llevasen consigo ánforas con miel para apaciguar al dios marino.

Pero puede que el mito más conocido del origen de la miel sea el del pastor Aristeo (guardían de las abejas): Aristeo, hijo de Apolo y Cirene, aprendió de las ninfas de el arte de la apicultura. De mayor cortejó a Euridice y fue culpable de la muerte de ésta cuando, perseguida por él, fue mordida por una serpiente, y responsable también de la de Orfeo, su marido. Sus abejas enfermaron y murieron. Entonces su madre le aconsejó que sacrificase adormidera a Orfeo, para aplacarle, y a Eurídice cuatro toros y cuatro novillos. Al noveno día, de los cuerpos pútridos brotaron nubes de abejas.

Por último, la miel, como la leche, estaba involucrada en rituales funerarios, pues estaba asociada a la inmortalidad. Arios, babilonios, sumerios y cretenses ungían a sus muertos de importancia en miel, y se dice que Alejandro Magno resucitó al ser embalsamado en miel.

Referencia: Toussaing-Samat, Maguelonne (1992). A History of Food. Blackwell Publishing. ISBN 9781405181198.
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El Nilo, fuente de abundancia

Filed under: Antigüedad — Etiquetas: , , , — Nacho @ 2:33

Las primeras comunidades de agricultores que se asentaron en las riberas del Nilo descubrieron que era una tierra ideal para el cultivo. El río crecía hasta llegar a su máximo en Septiembre. Entonces se retiraba dejando tras de sí un suelo negro rico en nutrientes provenientes de Etiopía. Plinio el Viejo explica que los egipcios solían plantar tras la retirada de las aguas del Nilo a principios de noviembre y entonces hacían pasar a sus cerdos por el campo sembrado para que enterrasen con sus pezuñas las semillas en la tierra. Poco más hacían hasta la llegada de la cosecha en abril.

Cultivaron trigo y cebada y su población creció, multiplicándose por cien en pocos siglos. Es el origen de la Civilización Egipcia. Un campesino era capaz, tres mil años antes de Cristo, de producir el triple de comida necesaria para el sustento de su familia. Esto proporcionaba comida para mantener clases no productivas, como los soldados, sacerdotes o trabajadores que controlaban las inundaciones y construían los monumentos faraónicos.

A partir del tercer milenio antes de Cristo, los egipcios mantuvieron contactos comerciales con Eritrea y Somalia, obteniendo incienso y mirra, valiosos en la antigüedad y proporcionando a cambio conocimiento, semillas, animales y herramientas. La domesticación fue una técnica que aprendieron a dominar estos pueblos. Sin embargo, las semillas de trigo y cebada no se adaptaban bien al suelo de estas regiones, así que las técnicas egipcias de cultivo se aplicaron a otros granos como el mijo o el arroz rojo.

Fue así cómo se introdujeron los nuevos conocimientos en el resto de África.

Referencia: Tannahill, Reay (1988). Food in History. Three Rivers Press. ISBN 0517884046.
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