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El Buscador de Recetas

13 noviembre, 2010

Origen de la pasta

Filed under: Edad moderna — Etiquetas: , — Nacho @ 16:12

La cuestión de quién inventó la pasta es una antigua disputa entre chinos e italianos. Hay una leyenda popular que dice que Marco Polo la trajo de China, pero parece que se trata de un malentendido. Aunque Marco Polo dice haber “descubierto” la pasta en China, parece querer decir que había descubierto que los chinos también comían pasta.

Se han encontrado instrumentos de los tiempos de los etruscos que pudieron usarse para hacer macarrones, pero también puede que no se usasen para ese fin. En todo caso, lo que está claro es que en el siglo XII la pasta era lo suficientemente importante como para atraer la atención de los legisladores, que dictaron normas sobre su calidad.

Salvando la cuestión de quién inventó la pasta, es quizá más interesante la de por qué otros pueblos que comían pan plano no la conocían. La pasta de la lasaña no es más que pan plano hervido en lugar de horneado, y los tagliatele son su modificación natural. De hecho se sabe que indios y árabes conocen la pasta desde al menos el siglo XIII. Los primeros la llamaban sevika (hilo) y los árabes rishta (hilo también), mientras que los italianos optaron por nombrar a los spaghetti usando un derivado de la palabra spago (cuerda).

Los tortellini y ravioli también encuentran hermanos en otras partes del planeta, como los won ton chinos, los pel’meni rusos, los momo tibetanos y los kreplachs judíos. La cronología de la aparición de estos alimentos sugiere que algunas variedades se originaron en Oriente Próximo y se extendieron desde allí.

El nombre más habitual para la pasta en la Baja Edad Media italiana era el de macaroni, significado que hoy se reduce a la pasta redonda. En Italia no se consideraba una comida de la clase alta, y para el siglo XVIII la pasta tenía su lugar en el mapa culinario de Europa. Aunque los primeros turistas de Europa solían ser bastante chovinistas con la comida. Los aristócratas extranjeros educados en Italia aprendieron a apreciarla. A la vuelta solían encontrar que sus contemporáneos, cansados de sus elogios constantes a las maneras italianas, les llamaban macaronis.

Referencia: Tannahill, Reay (1988). Food in History. Three Rivers Press. ISBN 0517884046.
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