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El Buscador de Recetas

28 noviembre, 2012

La langosta, de la abundancia al lujo

Filed under: Era industrial,historia — Etiquetas: — Nacho @ 21:39

Hace siglos las langostas eran tan abundantes que los nativos americanos las usaban para fertilizar sus cosechas. Tras la colonización se las consideraba comida para pobres y eran comida de sirvientes, niños pobres, presos. De hecho era una comida tan común que el estado de Massachusetts promulgó una le por la que no se podía servir a los presos carne de langosta más de dos veces por semana, pues se consideraba un castigo cruel.

Al principio las langostas se capturaban simplemente cogiéndolas en la orilla, y solo se podían consumir en zonas costeras, pues era demasiado perecedera como para transportarla en largos viajes. Sin embargo, en 1836 se empezó a enlatar carne de langosta. En lata, la langosta se conservaba mucho mejor, y se pudo distribuir por todo el mundo. Por esta razón a mediados del Siglo XIX el precio de la langosta en lata superaba al precio de la langosta viva. También se empezaron a capturar con trampas en Maine. Con este nuevo método se capturaron en 1982 7.983 toneladas de langosta.

La nueva industria de captura y enlatado de langosta era tan eficiente que pronto empezaron a escasear las langostas. En 1860 se consideraba que las langostas de cuatro o cinco libras eran pequeñas, y se descartaba a las que pesaban menos de dos. Veinte años más tarde, se aprovechaban hasta las de media libra.

La demanda llevó a la escasez de langosta, e hizo que los precios subieran muy rápido. Para la Segunda Guerra Mundial una langosta ya era una comida de lujo.

Referencia: Gulf of Maine Research Institute: Lobstering History

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18 diciembre, 2010

El 25% de los artículos de supermercado contienen maíz

Filed under: Era industrial,Sin categoría — Etiquetas: , , , — Nacho @ 18:16

De los 10.000 artículos que normalmente se pueden encontrar en un supermercado, aproximadamente 2.500 contienen maíz en una forma u otra. No se trata sólo de alimentos, sino que hay usos del maíz procesado en productos como adhesivos, neumáticos, pinturas de látex, insecticidas y tintas, entre otras muchísimas cosas.

¿Por qué se sacan todos estos compuestos del maíz? Por dos motivos: porque el maíz es muy eficiente convirtiendo energía solar en energía química (almidón) y porque es fácil modificarlo genéticamente.

  • Eficiencia: El maíz forma parte del 1% de las plantas con fijación C4. La vía C4 es una evolución natural de la vía C3, que es la forma de síntesis de carbono más común en las plantas, así que C4 permite al maíz hacer mejor uso del agua. Mientras que una planta C3 pierde 833 moléculas de agua por cada molécula de CO2 fijada, una planta C4 pierde solamente 277.
  • Modificación genética: Los mayas ya empezaron a seleccionar artificialmente las plantas de maíz para que dieran más alimento. En la actualidad, la modificación genética hecha por compañías como Monsanto hace que se pueda sacar más energía química por hectárea a partir de la energía solar.

Estos dos factores hacen que el almidón producido por maíz sea muy barato y abundante. Tan barato y abundante que la industria química ha buscado sintetizar todos los compuestos posibles a partir de él, porque es la materia prima más rentable.

A continuación, una lista de productos que quizá no esperen que contengan maíz:

  • Adhesivos
  • Alcohol etílico y butílico
  • Alimentos congelados
  • Aliño para ensaladas
  • Antibióticos
  • Asbestos
  • Aspirina
  • Automóviles
  • Baterías
  • Bebidas gaseosas
  • Bebidas dulces (todos los refrescos contienen derivados del maíz)
  • Café instantáneo
  • Cartón
  • Cartón yeso
  • Cerveza
  • Chicle
  • Comida de bebés
  • Conservantes y colorantes
  • Cosméticos
  • Crema de Cacahuete
  • Cremas y lociones de afeitado
  • Dextrosa
  • Etanol (combustible)
  • Explosivos
  • Fármacos
  • Fibra de vídrio, aislamiento
  • Fructosa
  • Golosinas
  • Industria papelera
  • Insecticidas
  • Ketchup
  • Licores
  • Margarina
  • Mayonesa
  • Moquetas y alfombras
  • Mostaza preparada
  • Pañales
  • Papel para las paredes
  • Peletería
  • Pintura de Látex
  • Pinturas de cera y tizas
  • Plásticos biodegradables
  • Platos y vasos de plástico
  • Productos con chocolate
  • Productos de la malta
  • Revestimientos de madera, papel y metal
  • Sirope
  • Snacks de patata
  • Tejidos
  • Tinta para imprimir precios
  • Tintes textiles y para papel
  • Whiskey
Referencia: Pollan, Michael (2006). Omnivore’s Dilemma. A natural history in four meals. Penguin Group. ISBN 978-0143038580.
http://www.ontariocorn.org/classroom/products.html
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10 noviembre, 2010

La Hambruna Irlandesa de la Patata de 1845

Filed under: Era industrial — Etiquetas: , , — Nacho @ 16:26
IRISH FAMINE REMEMBERED

Estatuas conmemorativas de la Gran Hambruna en Dublín – by infomatique

Durante la Revolución Industrial la patata había sido el sustento de la clase baja. Era un cultivo especialmente agradecido, por varias razones:

  • Durante la guerra, el paso de los ejércitos no arruinaba la cosecha.
  • En invierno permanecía oculta y resguardada incluso del fuego.
  • Un pequeño patatal podía alimentar a una familia, una vaca y un cerdo.

En Irlanda, la dependencia de la patata era especialmente grande.  Sin embargo, en 1845 ocurrió la catástrofe: las plantas empezaron a enfermar. Se marchitaban y pudrían para desesperación de los campesinos. La pérdida de sus cosechas significó que no tendrían semillas para plantar al año siguiente. Se comieron a las vcas y los cerdos, porque no había con qué alimentarlos, y dejaron de pagar las rentas, lo que desembocaba en la expulsión por parte del terrateniente.

A la hambruna pronto le acompañó el escorbuto, a causa de la falta de vitamina C que aportaban las patatas, y pérdidas de visión por la falta de vitaminas A y B7 que antes aportaba la leche de la vaca que se habían comido. Murieron entre 2.500.000 y 2.000.000 irlandeses. Muchos otros emigraron a Inglaterra y los Estados Unidos. Mientras que en 1845 emigraban anualmente de Irlanda 60.000 personas, para 1847 ya eran 200.000 los que abandonaban su país cada año.

Esta hambruna marcó un antes y un después en la historia de Irlanda, que aún no ha alcanzado los niveles de población que tenía antes de la hambruna. Además, fue una de las mechas que encendieron el nacionalismo irlandés: Los irlandeses pidieron que el Gobierno Británico les apoyase en estos momentos, aportando dinero para hacer obras públicas y así generar empleo, detener la destilación del grano destinado a bebidas alcohólicas y usarlo para alimentar a la población, abrir los puertos para que se pudiese importar maíz e impedir la exportación de alimentos. Sin embargo, el parlamento británico no hizo gran cosa.

La situación de Irlanda, en pleno apogeo del Imperio Británico, una época de supuesta plenitud, provocó el descontento de los irlandeses con el Imperio, pues veían que a pesar de la catástrofe, se seguía exportando comida irlandesa hacia Inglaterra.

Este suceso quedó  marcado en la historia de Irlanda.

Referencia: Tannahill, Reay (1988). Food in History. Three Rivers Press. ISBN 0517884046.
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La comida en la Revolución Industrial II

Filed under: Era industrial — Etiquetas: , — Nacho @ 14:44

Van Gogh, Los comedores de Patata

Los comedores de patata, Vincent van Gogh

Durante la Revolución Industrial, las migraciones masivas de los pueblos a las ciudades complicaron la vida en la urbe. Para hacernos una idea del cambio, Manchester pasó en cincuenta años de 75.000 habitantes a 400.000; Estocolmo de 6.000 a 350.0000; la población de Londres se multiplicó por cuatro en cien años; la de Berlín por nueve; la de Düsseldorf por treinta y seis y la de Nueva York por ochenta.

En estas condiciones, la pobreza urbana era evidenete. Las condiciones de las fábricas y las casas eran terribles. Las cocinas eran paupérrimas, el agua se sacaba de ríos frecuentemente contaminados y los sistemas de alcantarillado, si los había, eran una broma. Muchos niños morían de desnutrición.

Los trabajadores ganaban lo justo para alimentar a la familia con pan. En 1844, la dieta de la clase baja de Inglaterra consistía en un trozo de bacon con patatas, algo de pan, queso y gachas. En 1890 se estimó que el 83% de los niños de Londres no probaban otro alimento sólido que no fuese pan en 17 de las 21 comidas de la semana. En estas condiciones, los habitantes de las ciudades sufrían, como los navegantes, de escorbuto, a causa de la falta de vegetales frescos; raquitismo, por la falta de vitamina D, y tuberculosis.

La patata era, por su bajo precio, la comida caliente más común en las cocinas de la Revolución Industrial. En Inglaterra, los puestos de patatas cocidas en la calle proporcionaban alimento barato para los trabajadores de las fábricas, y se convertirían en precursores de los puestos actuales de fish and chips).

Referencia: Tannahill, Reay (1988). Food in History. Three Rivers Press. ISBN 0517884046.

Las patatas eran

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